Frase del Emprendedor
"Un hombre consciente cree en el destino, un inconsciente cree en la casualidad".
Disraeli
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:: CHISPA EMPRENDEDORA

¿Cansado del Jefe?

Leí por ahí que el mundo necesita de personas felices para sobrevivir, porque las personas felices son más rápidas para tomar decisiones, son menos afectadas por enfermedades y accidentes, tienen más amigos y llevan una vida social más agradable, son menos egoístas e individualistas y lo más importante, ellas reaccionan positivamente ante situaciones de adversidad y tienen control sobre el estado de espíritu.

Creo si, firmemente, que “ser felices” debe ser la meta de todo ser humano.

Como se trata de nuestra felicidad, la responsabilidad es enteramente nuestra.

En proyectos comunitarios el impacto se mide principalmente por el grado de felicidad que alcanza la gente de la comunidad.

Grandes frustraciones sin embargo, se generan cuando dependemos de otras personas o del resultado del trabajo de otros para ser felices.

Con relación a esto, me llamó la atención el resultado de una encuesta en un país vecino, donde las personas decían que no eran “más” felices, principalmente por culpa de la empresa donde trabajaban.
Señalaban que en la empresa no reconocían su trabajo y sus logros, que ganaban poco, que los compañeros boicoteaban sus ideas, que la empresa era desorganizada, que había injusticia y otros motivos más que les hace infelices en el campo de la familia y realización personal.

Probablemente en nuestro medio también esas estadísticas estén cerca.

Todo esto me motiva compartir con ustedes resumidamente, un relato del Maestro Chiang Ching An en su libro “Cuentos (y moralejas) del Maestro Chiang”.

Dice así: Un empleado estaba muy disconforme con su patrón. No se sentía feliz. En ese tiempo, un amigo suyo con malas intenciones le dijo “por que no aprendes todo aquí en la empresa, cómo se trabaja, la producción, la comercialización, las administración, etc., y cuando hayas aprendido todo, renuncia y abrimos una empresa parecida”.

La idea le agradó y se fijó dos meses de tiempo para aprender todo y llevar a cabo el plan.

Pasados los dos meses, volvió su amigo y le preguntó si estaba listo para renunciar, si ya había aprendido todo. Este le contesto que si, que ya había aprendido todo, pero ya no quería renunciar.
Sorprendido el amigo mal intencionado le preguntó alterado ¡pero cómo…acaso no te trata mal, te explota, te paga poco y decís que no vas a renunciar!

Y el empleado le explica: “Yo me propuse conocer todo en la empresa y así lo hice. Pero al mismo tiempo me llevó a entender el comportamiento de mi jefe, la situación de la empresa, las dificultades para vender, administrar, fabricar, y ni que decir tratar de mantener unidos a todos…. y motivados. Y no ganamos más porque en la empresa no somos productivos y somos derrochadores”.

Por eso he decidido quedarme, porque el jefe necesita de apoyo y yo se lo voy a dar.

Al poco tiempo fue promovido por demostrar gran interés y dedicación en el trabajo con ganas de superación.

Si, ya se lo que está pensando, que no pasa de un cuento chino, pero alguna enseñanza nos deja.

Que estén bien. Hasta el próximo encuentro.

Artículo escrito por: Ing. Juan Angel Bóveda

 

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