:: CHISPA EMPRENDEDORA
Ser gerente… emprendedor
El desafío de los empresarios actualmente no es fácil. Imagínese “varias empresas produciendo lo mismo y orientados para una misma clientela, las misma personas”. A partir de este concepto es que naturalmente imaginamos que debemos esforzarnos por llamar la atención del cliente y hacer con que ellos prefieran nuestros productos y no los de la competencia. Con esta realidad es que se entró en la era de los servicios. O sea, no le puedo ofrecer solamente “productos” al cliente, sino que al mismo tiempo este debe venir acompañado de servicios y otros beneficios intangibles, de ser posible por el mismo precio, tales como instalaciones; garantías; entregas a domicilio; asesoramiento; etc.
A esa serie de ventajas que ofrecemos en el mercado cuando comparados con la competencia es que por lo general se le conoce como “ventajas competitivas”.
EL GRAN DESAFIO: SER COMPETITIVOS
Para disputar el mercado interno y conseguir que los clientes compren nuestros productos y no los de afuera, lo primero es ofrecerle ventajas al cliente. El cliente valora calidad y precio. El cliente compra lo que le conviene en calidad y se ajusta a sus posibilidades (su bolsillo).
El desafío es ser competitivos, que se traduce a través de la calidad y la productividad.
El primer paso para ser una empresa nacional con proyección internacional es precisamente estar de acuerdo que puedo competir en calidad y precio, aquí y en cualquier parte del mundo.
¿Piensa que puede hacer algo?. Entonces le puedo decir que los secretos del éxito residen en las pequeñas cosas. Pero bien hechas. Y realizadas con imaginación. Lo que dijo David J, Schwartz tiene sentido: “Los que le dicen que usted no puede hacer son, casi siempre, personas mediocres en lo que corresponde a realizaciones. La opinión de esa gente puede actuar como veneno”. Gran parte del éxito sin embargo está en el ambiente de la propia fábrica. Intente huir del contacto con personas mediocres. Asóciese con personas que piensan en grande, que les gustan desafíos interesantes y se sienten comprometidos con la sociedad. La convivencia con esas personas eleva el nivel de nuestros pensamientos. Lo que sigue son recomendaciones prácticas, pero se necesita coraje para implementarla.
1. ORGANIZACIÓN: Donde no hay organización predomina el desperdicio: de tiempo, dinero, materias primas, creatividad. Se trabaja como loco y los resultados serán siempre negativos. Comience la organización por usted mismo. Use agenda. Mesas llenas de papel; stocks fuera de orden; producción con cuellos de botellas; gente corriendo de un lado a otro, de nada ayuda. Solo interfieren. Nuestras empresas solo desperdician. Sea obsesionado por la administración del tiempo. Primero, las primeras cosas. No gaste tiempo en tareas improductivas. Simplifique al máximo. Lo complejo contribuye para la falta de objetividad.
2. ESTRUCTURA COMPACTA: ¡Adelgace!. Evite el exceso de jefaturas. La orden es: pocos jefes y todos con manos en el trabajo. Las empresas ágiles le van a tragar a las lentas. Lo que se exige es un gerenciamiento que sienta el olor de los trabajadores y perciba las necesidades de los clientes.
3. ENTRENAMIENTO PERMANENTE: Principalmente del grupo de líderes. Empiece por las cabezas. Un edificio de treinta pisos se mantiene parado gracias a los pilares. Una industria prospera, si los líderes están preparados. No hablamos de diplomas o títulos y si de competencia, desempeño. Cuídese: busque informaciones; esté atento a los cambios; lea mucho; dude de verdades dogmáticas; mantenga un entrenamiento activo para todos sus colaboradores.
Ing. Juan Angel Bóveda
juaboveda@emprendedor.org.py |